Ají de gallina

Ají de gallina, la receta del chef peruano Gastón Acurio | HABLACULTURA

El ají de gallina tiene raíces en la cocina virreinal peruana, con influencias claramente españolas y árabes, y una fuerte adaptación al gusto local.

Su origen se remonta al plato español conocido como “manjar blanco” (blanc-manger), que era una mezcla de pollo, arroz, leche y azúcar. Cuando esa receta llegó al Perú durante la Colonia, se criollizó:

  • Se cambió el arroz por pan o papa,

  • Se cambió lo dulce por lo picante gracias al ají amarillo,

  • Y se usó la carne de gallina deshilachada en lugar de pollo fino o pechuga.

De esa transformación nació el ají de gallina tal como lo conocemos hoy: una mezcla entre lo antiguo y lo criollo, con ese punto perfecto de cremosidad, calor y picante suave. A lo largo de los años se ha convertido en uno de los platos más queridos en las mesas peruanas.

¿Qué lleva un ají de gallina tradicional?

  • Gallina deshilachada (aunque hoy en día se suele usar pollo por practicidad)

  • Ají amarillo licuado

  • Pan remojado en leche o galletas de soda

  • Leche evaporada

  • Queso parmesano (opcional, pero da un sabor sabrosón)

  • Nuez moscada (¡el toque secreto!)

  • Cebolla, ajo, sal y pimienta

  • Papas sancochadas

  • Huevos duros

  • Aceitunas negras

  • Y, por supuesto, arroz blanco al lado

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